Sartorial Reflections I: The Classic Suit / Reflexiones de Sastería I: El Traje Clásico


La definición absoluta de masculinidad viene marcada desde tiempos remotos por los trajes y todos sus variantes, del mismo modo la etiqueta masculina: el esmoquin, el frac y el chaqué. Si la corbata es el accesorio estrella, el traje es la pieza clave que no debe faltar en ningún fondo de armario masculino, esto es un hecho que la verdad no debería ser si quiera cuestionable.     
 
Qué hubiera sido de grandes figuras del cine como Clark Gable o Cary Grant, que hicieron del traje una de las claves de su éxito. Por eso y por mucho más, por todo los que nos ha dado y no dará, en esta serie de posts; 'Reflexiones de Sastrería', analizaremos juntos todos los entresijos de este arte del vestir masculino.

EL TRAJE CLÁSICO
El traje actual como lo conocemos hoy día no aparece hasta el siglo XIX, en un momento de cambios sociales que más tarde darían como resultado algunos estándares de la vida contemporánea. Cualquier hombre de la época, con independencia de su clase social tenía al menos un traje, que normalmente se utilizaba para el ocio, actividades lúdicas o actos sociales como los oficios religiosos, en definitiva los hombre se ponían el traje los domingos para ir a misa.
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Guía de Estilo de la Sastrería de 1900.        
 
Aunque siendo históricamente honestos nos debemos remontar al 1660, año en el que Carlos II Rey de Inglaterra impuso bajo decreto unos cánones de vestimenta masculina, que todo hombre debía cumplir para salir a la calle, entre ellos se incluía el uso del sombrero, las chaquetas, predecesoras de los que hoy conocemos como las americanas, las primeras corbatas  y las capas.

Con el tiempo todo ha derivado en lo que hoy día conocemos como traje contemporáneo, mucho debemos a los ingleses, que con la 'Revolución Industrial' se encargaron, entre otras muchas cosas, de levantar la industria textil. Hoy día firmas como Hugo Boss o Ermenegildo Zegna han echo del traje su seña de identidad y emblema de la casa, basando la mayor parte de su exito en la venta de esta prendas.
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Cierre del desfile Ermenegildo Zegna Otoño 2010.    
 
Lo que son las cosas, un atuendo que comenzó a usarse para el ocio, ha terminado siendo el uniforme de trabajo de miles de hombres en muchas partes del mundo, que a diario lo utilizan para ir a la oficina. Bien cierto es que, además, nunca otra prenda podrá substituirlo en una gran celebración, o ¿qué ponerse si no en un boda?
 
Basándose en un patrón estándar, se mantienen los cortes clásicos, aunque por supuesto, siempre hay variaciones, del mismo, modo innovaciones. Los cortes se adaptan a la figura del cuerpo y se pueden modificar los largos de la chaqueta o los bajos del pantalón. Podemos tipificar dos tipos de trajes; los rectos o sencillos (single-breasted) y los cruzados o dobles (double-breasted), que a su vez se clasifican según el número de botones.
Tipos de traje Recto.    

El traje de tres botones es sinónimo absoluto de máxima elegancia, es el más correcto, y más favorecedor sobre todo para los más altos, perfecto para llevar con chaleco a juego. Se suele llevar abrochado del todo, aunque los que prefieran darse un respiro podrán dejar abierto el último botón, en ningún caso el resto.

Durante un tiempo estuvo pasado de moda, aunque en las últimas décadas, sobre todo en los noventa, tuvo mucho tirón - el minimalismo hacia furor y las hombreras de herencia ochentera seguían muy presentes - , en la actualidad tiene sus temporadas. Parece que en las últimas, su uso se está instaurando de nuevo, aunque para muchos todavía tiene dejes de antiguo, no en vano, no todo el mundo sabe llevar bien un traje y mucho menos el más perfecto de todos.

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Cary Grant con traje de tres botones, 1960. Una estrella se va al Baile.
        
En el traje de dos botones, las solapas son más largas y la abertura central más picuda, en este tipo la corbata se ve mejor, como el primero, se debe abrochar del todo o desabrochar sólo el último. Es el traje comodín, si está bien confeccionado favorecerá al 99.9 por ciento de los hombres, por lo que podríamos decri que es el traje básico por excelencia, si no tienes ninguno en tu armario, debes entonces, replantearte seriamente tu vestir.
 
El traje cruzado debe sus orígenes a un capitán de la marina inglesa, que encargó una chaqueta cruzada con dos filas y seis botones cada una, allá por el 1838. A la Reina Victoria le gustó tanto que lo impuso como uniforme oficial de la marina, así nació 'el blazer', tomando como nombre el apellido de tal capitán.
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Tipos de Traje Cruzado.    
 
El numero de filas en estos serán siempre dos, aunque puede variar el número de botones, los de cuatro se llaman kent, en honor al Principe Guillermo, Duque de kent, quien hizo muy popular este tipo. Aunque siempre han sido un clásico, en la época de los 30's a los 50's tuvieron su máximo apogeo fashionista, para más tarde resurgir en los 80's bien armados gracias a las contundentes hombreras.

Siempre ha de llevarse abrochado completamente y tiene la ventaja de disimular barriguitas, al igual que los tres botones, ha tenido sus tiempos gloriosos y también sus malas rachas. En nuestros días gracias a la 'tendencia marinera' se ha vuelto a poner de moda. Al ser de los mas señoriales, se entiende que el publico más joven opte por otros modelos.

No sé si es cosa mía, o a lo mejor porque durante mucho tiempo su majestad el Rey Don Juan Carlos, los ha llevado, Rainiero de Mónaco los llevó y el Príncipe Carlos de Inglaterra lo sigue haciendo, pero creo que tienen mucho aire de nobleza.  
 
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Ilustración de Laurence Fellows con traje cruzado para Esquire.        
 
En los trajes de confección los botones de las mangas deben ser perfectamente desabrochables y nunca se debe ver el forro, o al menos eso dicen los viejos cánones, ya que como vemos últimamente, las americanas con mangas rolled (enrolladas) de forros estampados y combinadas con vaqueros ajustados y camisetas de algodón están haciendo furor. Todo esto esta muy bien, pero al mismo tiempo está fuera de 'La sastrería tradicional'.
 
El ilustrador y publicista americano Laurence Fellows ha contribuido enormemente a la historia de la sastrería. Su trabajo comenzó a despuntar en 1910 en revistas satíricas de la época como Life, aunque no fue hasta la década de los 30's cuando sus dibujos para publicaciones como Apparel Arts o Esquire se convirtieron en todo un referente. Si a Vogue se la ha catalogado como la bilibia del vestir feminio,  Esquire lo es en el masculino. Men in Style: Golden Age of fashion from 'Esquire', es una guía de estilo masculino atemporal, donde se recogen muchos de los dibujos del icónico ilustrador.

Esta temporada los valores de la sastrería clásica vuelven a estar de plena actualidad, así han reintrepretado los clásicos en algunas de las mejores firmas. John Galliano rescatando el tres botones de lana, Durhill y Jil Sander apostando por el imbatible tartán dos botones, el primero en hilo gris y el segundo en tweed marengo, y por último, Louis Vuitton con la americana cruzada a des-juego del pantalón y olvidándose de la corbata.  
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Próximamente en 'REFLEXIONES DE SASTRERÍA' : El Traje Moderno.
Te espero en Mensencia, Hombres con estilo.